La propia Sor Faustina describió el objetivo de escribir el Diario. A través de este escrito quería cumplir con el mandato explícito de Señor Jesús y el orden de los confesores, tanto del Padre. M. Sopoćko como de O.J. Andrasz. Confesó también que deseaba a través de este Diario
dar a conocer a la gente la bondad y la misericordia de Dios. Subrayaba en repetidas ocasiones que lo escribía por un mandato claro de los superiores, lo que representaba para ella la confirmación de la Voluntad Divina. El Diario en su significado no iba a ser destinado para un amplio círculo de lectores y, en todo caso, nunca durante su vida. El Padre Marian Sopoćko explica de otra manera en sus cartas el objetivo de escribir el Diario. Toma nota que la riqueza de las experiencias espirituales de Sor Faustina era demasiado grande para discutir estas cosas en el confesionario sin prestar atención a terceros. De todos modos, siendo profesor no tenía tiempo para escuchar largas confesiones. Así que le ordenó escribir lo que ella consideraba como la voluntad de Dios y se lo diera de tiempo a tiempo para su revisión. 
Sor Faustina escribía diariamente sus vivencias y gracias extraordinarias. Se concentraba sobre todo, en los asuntos internos de la vida y su contacto con Dios. En muchos lugares, y esto con especial atención dedicaba a las inspiraciones y mandamientos de Dios. Solo a veces y excepcionalmente mencionaba algunos hechos externos. En algunas páginas colocaba sus propios pensamientos y conclusiones de las meditaciones o de las conferencias.
Incluso a veces, directamente apunta el contenido de instrucciones sacerdotales que oía. En muchas páginas encontramos en el Diario la poesía, en la cual trata de expresar sus sentimientos hacia Dios. Los poemas son confesiones personales de amor y añoranza hacia Dios. Por lo general, expresa su adoración, el amor y el deseo de la plena unión con el Creador. Escribe sin un plan previsto con antelación. Además, incluye a veces, pero con mucha moderación, la mención sobre
el medio ambiente en el que vive, sobre el trabajo y sobre su propia salud.
Sor Faustina comenzó a escribir su Diario en 1934. La primera línea y la primera nota son de fecha 28 de julio 1934. Nos enteramos por el Padre Sopoćko que Sor Faustina quemó una parte del Diario. Informado de esto, le ordenó como una penitencia escribir otra vez el contenido destruido y tomar nota de sus vivencias diarias. Esta es la causa de la confusa cronología de los hechos en una parte de los apuntes de Faustina. Consciente de ello, además, publicaba las fechas de los acontecimientos, a veces, ella escribía sin fechas, usando el término “en un momento”. Hay repeticiones de un mismo hecho o experiencia. El texto completo del manuscrito está cerrado en seis volúmenes. El manuscrito, en principio, no presenta ningún daño. Sólo hay una página rasgada (como se indica en el texto) por una persona desconocida.
Faustina alternaba con frecuencia las descripciones de los hechos con las oraciones. Sus propias palabras las mezclaba con las de Jesús o bien terminaba un cuento comenzado con las palabras de Jesús. La falta de puntuación causaba así una confusión en el texto. Muy a menudo sucedía que comenzaba una descripción y terminaba dirigiéndose con la oración a Dios o con un acto de adoración y admiración por la obra de Dios. Sobre todo la segunda parte del Diario, en la cual se citan los hechos y las experiencias, contiene muchos detalles que demuestran el constante recuerdo de la presencia de Dios. 

En el manuscrito de la agenda encontramos un número de palabras que se repiten innecesariamente. Esto sugiere que tenia prohibición de tachar lo que ha escrito. Es por eso que probablemente dejó las palabras repetidas, incorrectas o innecesarias.

El estado del manuscrito permite suponer que no leia lo que escribía, porque seguramente añadiria entoces unas letras que faltaban en una palabra. 
En el manuscrito hallamos una serie de palabras y oraciones subrayadas. Esto se hizo bajo la dirección del Padre Sopoćko, quien la instruyó en varias ocasiones, para que subrayara lo que Jesús le recomendó a ella. Sor Faustina siempre tenia en casa los cuadernos del Diario. 
Después de su muerte, el manuscrito permaneció en la Congregación.
Además, era vigilado tan cuidadosamente que aparte de unas pocas personas, la Congregación no sabía de su existencia. Cuando el Padre Andrasz escribia la biografia de Sor Faustina, entonces el Diario le fue concedido en confianza, además el fue su confesor y tenía todo el derecho para ello.

El Diario ha sido reescrito por primera vez, por orden de la Madre General Michaela Moraczewska, por la monja Sor Ksawera Olszanowska. Lamentablemente, el proceso ha sido muy erróneo. Sor Ksawera Olszanowska, consideró oportuno añadir algunas pequeñas palabras y omitir otras, modificar los términos, e incluso por distracción ha omitido algunos textos.
Tomando como base ese texto se hizo la traducción al italiano. Peor aún, ese texto recibió incluso la autorización y la confirmación de la Curia de Cracovia.
En relación con la versión original, las copias contienen omisiones en todas las páginas, omisiones de frases completas, y una gran cantidad de palabras cambiadas, sustituidas por otras, eliminadas o añadidas. El número de errores reportados se eleva a una docena de páginas de trascripción densa. No es sorprendente que los textos anteriores hayan sido recibidos con reservas e incredulidad.
Sin embargo, lo peor de todo, es el hecho de que hubo toda una serie de ambigüedades de estilo que no han sido corregidos. Sor Faustina, de hecho, pasaba en la misma frase de sus propias palabras para reproducir las palabras de Jesús.
En la actualidad, el estudio científico del texto se basa sólo en el único manuscrito de Sor Faustina. El aparato crítico completo, todas las notas de texto y los índices han sido elaborados por la Hermana Beata Piekut de la Congregación de Nuestra Señora de la Misericordia en Polonia, con la ayuda de las Hermanas, que ayudaban en la reescritura de los textos. Como historiador, prestó su ayuda y dió indicaciones el Padre Jerzy Mrówczyński, Promotor de la Fe, el Proceso de la Información.
El texto ya preparado y su informe han sido enviados a Roma, a las manos del Padre Postulador General del Asunto Antoni. Mruk TJ, para que realizara la verificación de todo el texto previo a su impresión.
El Diario de Sor Faustina no es un conjunto de "milagrosidades" ni es un libro que contiene descripciones de fenómenos extraordinarios. Podría ser interpretado así después de una lectura rápida y descuidada. En realidad se trata de una lectura valiosa e instructiva. Por encima de todo, el Diario nos muestra el interior de la Sierva de Dios. En las páginas del Diario, se nos presenta como un hombre duro para si mismo y decidido en el trabajo con sí mismo. Vemos como Sor Faustina trabajaba duro y utilizaba todas las oportunidades para el enriquecimiento espiritual. Desde el Diario nos enteramos de sus dificultades y de las oscuridades espirituales, así como de sus 
pensamientos místicos, inspiraciones y consuelos internos. Lo que merece destacar, sin embargo, es su fuerza interior que viene, por supuesto, del apoyo en Dios y el heroísmo indudable de la confianza en la Divina Misericordia.

El Diario nos muestra de manera significativa y convincente la infinidad de la Divina Misericordia.
Sin embargo, no sólo enseña sobre el Salvador misericordioso, sino también alienta a su veneración. Indica de una manera práctica las diferentes formas del culto, y también ilustra los hechos de la intervención de Dios y el cumplimiento de oraciones de quienes le piden profundamente.

El Diario tiene todavía el valor que permite comprender una relación llena de simplicidad, como la de un niño hacia Dios. Indica la posibilidad de coexistencia con Dios presente con nosotros en cada instante. Aunque el Diario muestra la vida en la presencia de Dios como una gracia, pero la gracia posible a recibir es a través de oraciones y la humilde confianza en Dios.


El valor específico del Diario es, sin embargo, la instrucción y el estímulo a la Vida interior intensa. Él nos muestra en base al ejemplo de Sor Faustina la necesidad de un trabajo asiduo y decidido sobre su auto-desarrollo. También enseña, de manera práctica, el difícil arte de la caridad hacia el prójimo.